
Pido disculpas a todas aquellas personas que no hayan podido saber de mí o no hayan visto actualizaciones en mi blog durante la última semana. Tampoco he dejado comentarios en los diferentes blog que visito frecuentemente.
La razón, como algunos sabréis por los medios de comunicación (aunque la noticia no ha sido lo suficientemente difundida a escala nacional) es la rotura de un cable de fibra óptica submarino que une la ciudad de Melilla con la península (en concreto, con Almería). Parece ser que el motivo de la rotura ha sido el ancla de un barco. Por lo visto, es un hecho sin precedentes según ha confirmado la dirección territorial de telefónica que vino a solucionar el entuerto.
La tarde del lunes 19 de marzo (día festivo en esta ciudad) nos quedamos totalmente incomunicados, sin poder hacer uso de teléfono fíjo, móviles de cualquier compañía y, por supuesto, Internet.
Hay que reconocer que en cuestión de horas, se trasladaron aquí los mejores equipos profesionales para solucionar el problema, aunque la rapidez no ha sido la que todos hubiésemos deseado.
Hoy, una semana después, es cuando ha empezado a funcionar Internet para los usuarios de a pie, puesto que en organismos públicos podían disfrutar del servicio, eso sí, con muy baja calidad a partir de las 48 horas de la avería, gracias a dispositivos gigantescos que trasladaron a la ciudad por barco.
¿Cómo afecta esto a una persona y a cualquier organismo (ayuntamiento, hospitales, delegación, entidades bancarias, aeropuerto, puerto, etc.) cuando estamos acostumbrados de tal manera a usar las comunicaciones que casi se nos hace imposible dar ciertos pasos sin contar con ellas?
No es que no lo supiéramos, pero ahora hemos comprobado en nuestras propias carnes lo importantes que son actualmente las comunicaciones y el gran poder que tiene Internet.
Mi conclusión es la siguiente: ¿cómo en una ciudad europea en los tiempos que corren se pueden producir este tipo de situaciones?.Pienso que esto debería abrir los ojos a las diferentes compañías de telecomunicaciones que deberían contar con planes alternativos para que se solucionen este tipo de problemas en la mayor brevedad posible.
En definitiva… Melilla ha vuelto.